El estar en el cuerpo y la mente de su hijo fue algo revelador para el inspector jefe, de siempre había pensado que era medio tonto y algo alocado, pero ahora vio con claridad los motivos, y en gran parte era culpa suya.
Como pasaba con la perra que le había dado la maldita hello kitty, que ahora estaba a punto de matarle.
El inspector jefe siempre había atribuido esta insana obsesión al hecho que el juez del divorcio había dejado al su hijo sin una figura materna, pero nada más lejos de la realidad; la obsesión había nacido porque de chachorro el niño perro detective se había herido la patita y, para que no se la lamiera constantemente y se le infectara, el inspector jefe le puso un calcetín de ...sí, hello kitty.
Ruud había identificado la icónica gatita con el dolor y con su cura, así a la vez, tan alegre como junguianamente.
Ahora entendía porque el hecho de quedarse sin su garante había aniquilado a su hijo, no tenía nada por lo que seguir, su dolor no conocía barreras…y , ¿qué le producía dolor? al niño perro detective, ese tipo de dolor sordo, continuo, desquiciante?...el saberse no querido, el sentirse una molestia continua.
Con los ojos de Ruud, el inspector jefe vio como le llamaba tonto sin miramientos cuando suspendía alguna asignatura, como lo dejaba atado a la pata de la mesa cuando quería salir con sus amigotes policias porque no se fiaba que pudiera cuidarse de sí mismo…en una etapa en que debiera haber ayudado a afirmar el yo de su hijo había hecho un trabajo sistemático en sentido contrario.
Y ahora estaba poseyéndolo porque tampoco creía en él, dudaba de lo más esencial,de su capacidad de supervivencia.
Arrepentido, se dejó ir del cuerpo del niño perro detective suavemente, como llevado por el viento.
Su tristeza le hizo gemir de nuevo. Siempre se había considerado un padre corrientucho, no tan malo como la mente de su hijo le acababa de mostrar…sus gemidos aumentaron de tono y descubrió sorprendido que Rudd lo acompañaba.
-¡¡¡¡¡¡¡papá,estás vivo!!!!!!!!!
Esto lo dijo el hijo con una alegría enorme. " a pesar de todo me quiere", se regocijó el inspector fantasma. Ahora comprendió el episodio de su muerte, su hijo no pudo con el dolor que le produjo su desaparición y se refugió en la gata, que de poco le iba a servir…
El amor paterno se inflamó en él de nuevo y su hijo le abrazó solo para encontrarse con la realidad: su padre era un fantasma.
Patricia, la ex del agente patricio tenía unos planes. No se acordaba muy bien de cuales, pero sabía que los había metido en alguna parte. Era algo sobre la venganza o así, pero ahora tenía algo con lo que distraerse, una perrita-cyborg.
La peinaba, abrillantaba sus partes metálicas para que brillaran al sol, le ponía su comidita...en fin, trasladaba a ella su instinto maternal, aplacando una necesidad no cubierta en su matrimonio. Pinky, por su lado, se dejaba hacer consumida por la tristeza de pensar que su hijo, el ahora nuevo nato Johannes cubitt había muerto. Para con el dolor, el hecho de ser medio robota no mitigaba la parte que no lo era. El instinto, ése que le habría avisado que Johannes seguía vivo, había quedado en la parte cibernáutica de su ser y ahora mismo estaba ocupada cargando el programa " ladridos en sol mayor" que patricia, su nueva dueña, le había suministrado.
Johannes cubitt estaba en un hospicio dikensiano a pesar de su corta edad. Con apenas semanas ya le habían encargado hacer las camas de todos sus compañeros por novato. Ante eso poco podía hacer, así que, como podía, se arrastraba hacía ellas pero el esfuerzo era de tal magnitud que se quedaba indefectiblemente dormidito a los pies de las camas quie debería haber hecho. Sus compañeros no solían tener piedad para con él y lo despertaban azuzándolo con un palo. Añoraba a su familia, a cualquiera que hubiera tenido, pero sobretodo a mc millan y pinky, sus madres.
A veces se depertaba llamándolas a berridos en mitad de la noche, lo que le ocasionaba nuevas humillaciones por parte de sus " compañeros". Si llovía, lo hacían salir al exterior a hacer flexiones. Para incentivarle, le ponían mierdas de perro bajo la cara y, si desfallecía ,como solía pasar, se tiznaba la cara. Fue por esto que, aún siendo bebé, a Johannes cubitt se le puso un cuerpo de culturista impresionante y empezó a valerse por si mismo como nunca antes, ni en esta vida ni en la otra, había hecho.
Un día se levantó y era el gallito del orfanato. Bueno, no pasó de repente, antes había ido ido aostiando a cada niño, mayor o no, que se le cruzaba, para ganarse su respeto. Aprendió a hablar solo para humillarles " la mierda sabe a victoría" les decía cuando les obligaba a hacer las flexiones mierdosas como ellos le habían enseñado a llamarlas.
Su crueldad era máxima, su tamaño, reducido. Esa era su mayor arma, porque los que no le conocían se confiaban ante su cara angelical de bebé... y esa era su perdición…zasca!, ostia al canto y ya estaban mordiendo el polvo y chupando el pañal cagado del que les había batido…era derrota+humillación, como si dijéramos. Johannes se sintió bien, mejor que bien, porque esa vida era la que siempre había deseado.
Bajo el imperio del terror, el orfanato solo se movía y él lo requería…entonces fue cuando entendió su hermano Wolfang, todo el poder que había ejercido sobre él y como, por fin, se había librado d su férrea tenaza. Se hizo con un teléfono y le llamo, de tú a tú, sin miedo por primera vez:
-lo siento, señor, el usuario de este telefono ha fallecido de atentaditis bombástica recientemente.
-mierda, que lo hagan revivir!
-¿cómo dice, señor?...
-nada, nada…pero,¿Quién es ud?
-Agente patrico, encargado de la investigación
-hijo, hijo!!!!!!!!!
-Plop!...esto era el ruido de un huevo recién puesto.
Volvamos a nuestro protagonista y a su padre.
Padre e hijo hablaron largo y tendido, como jamás habían hecho. Que uno estuviera muerto y el otro no no tuvo influencia alguna, simplemente dejaron que sus sentimientos, constreñidos por el tiempo, fluyeran como un pipí cuando estás en la playa y no tienes ganas de salir. Una vez pasasadas cuentas, lo único que les quedó al inspector jefe y a Ruud fue darse una abrazo, pero no pudieron. En fin, todo no podía ser.
-hay un asesino en masa por ahí ,hijo, y debemos detenerlo para que no muera más gente y yo pueda descansar en paz.
-si, papá, pongámonos en marcha, hablemos con Patricio, mi jefe.
-me parece buena idea, vamos…
FIN DE LA PRIMERA PARTE
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