me acerco a tus ijadas
mientras bailas sola en la pista
como una puta vieja,
desdentada y gorda
rezumando humanidad,
una de esas
que ya solamente puede dar amor,
tus ojos cansados
crepitan ante mi mercancía
y algo parecido a una sonrisa
se esconde en tu mueca,
que asusta y me distrae por un momento
del ruido de tus pies arrastrándose por el suelo
al compás de la música….
"te quiero", dices rompiendo la baraja,
pero sigo amarrado a ti porque creo,
o quiero hacerlo,
que de algun modo,
es verdad.



